¿Qué función tiene un Banco Central?

Los Bancos Centrales que han podido (Reserva Federal en EEUU o el Banco de Inglaterra) han recortado los tipos de interés hasta situarlos cerca del 0,0%. Y todos, incluido el Banco Central Europeo, han reeditado los programas de medidas no convencionales (inyección de liquidez y compra de activos de renta fija).

Éstas fueron diseñadas entre 2008 y 2009. Entonces se tardó mucho más tiempo en concebirlas, aprobarlas e implantarlas. Y en cierto modo porque la Gran Crisis Financiera Global fue mucho más compleja (una crisis financiera con origen en el centro del sistema).

Ahora ha sido cuestión de unos pocos días (entre 5 y 15) y nadie duda de que harán “todo lo que sea necesario”, en el terreno de la economía, para mitigar los efectos de la recesión y, sobre todo, para evitar daños estructurales.

Política monetaria convencional

La política monetaria es uno de los principales componentes de la política económica que, a diferencia de la fiscal (impuestos y gasto público), es responsabilidad del banco central (el BCE en el caso del euro).

Su objetivo principal es conseguir la estabilidad de precios, entendida como un crecimiento interanual de un índice como el IPC en el entorno del 2 %. Para ello, cuenta con dos herramientas principales.

Por un lado, la base monetaria, esto es, el dinero que crea y que presta a las entidades crediticias, habitualmente a corto plazo (a un día, a una semana o 3 meses). Por esta financiación les cobra un tipo de interés que es el denominado «tipo de interés de referencia». A partir de ahí comienza el mecanismo de transmisión de la política monetaria.

En su labor diaria, el Banco Central toma decisiones que han de tener un sesgo contracíclico. (bajar tipos y ampliar base monetaria), en caso de que el ciclo económico se ralentice. A este proceso (variaciones del tipo de interés y leves ajustes en la base monetaria) es a lo que podemos denominar política monetaria convencional, vigente desde hace más de 100 años.

Pero la Gran Crisis Financiera Global (GCFG) marcó un cambio transcendental, ya que obligó a introducirse en territorios inexplorados hasta entonces: comenzó a aplicarse la política monetaria no convencional; para tratar tanto de evitar los impagos como de reactivar el crecimiento del PIB.

Política monetaria no convencional

El BCE ha creado medio billón de euros en algo menos de un mes (en los 10 años anteriores creó 3,7 billones) que ha canalizado hacia la economía real vía entidades crediticias (prestándolas el dinero), vía Estados (comprándoles los bonos con los que estos financian el déficit público) y vía mercados financieros (adquiriendo bonos emitidos por las grandes empresas).

A. Medidas de inyección de liquidez a las entidades crediticias
  1. Lo que es «no convencional» es que inyecte por importes muy elevados y, sobre todo, a plazos largos. El proceso es sencillo: el BCE presta dinero a los bancos para que estos a su vez lo presten a las empresas y familias.

«Entidades crediticias: de origen del problema en 2008 a solución (o al menos mitigación) en la actualidad». Las entidades crediticias no tienen un problema de solvencia (causa de la anterior crisis) y, ni mucho menos, de liquidez. Están, por tanto, ante una oportunidad única para jugar un papel clave en la financiación de la empresas y familias, evitando que estas dejen de pagar sus préstamos o cesen su actividad. Porque, y aquí encontramos otro punto diferencial, los Estados van a avalar.

B. Medidas de adquisición de bonos (‘Quantitative Easing’)

2) Está claro que en esta crisis los Estados van a incurrir en un abultado déficit público que financiarán mediante la emisión de deuda pública. El BCE comprará esos activos de renta fija, emitidos por los tesoros nacionales, que mantendrá en su balance hasta su vencimiento, es decir, se convertirá en inversor, asumiendo el riesgo de impago de los bonos y financiando sus compras mediante la creación de base monetaria (y, de ahí, la ampliación del balance) con la intención de dinamizar el PIB.

3) Adquiriendo además emisiones de renta fija privada ayudará a que los tipos de interés de financiación sean más bajos y a que las empresas cuenten con más liquidez para llevar a cabo proyectos de inversión o alargar los plazos de vencimiento de su financiación. De nuevo, el proceso es sencillo: el BCE crea base monetaria que se convierte en oferta monetaria mediante la compra de un bono con vencimiento a 5 años (por ejemplo) emitido por una empresa.

Conclusión

El BCE debe ayudar a la «financiarización» de la economía. Para ello, será clave que toda esa liquidez que van a inyectar los bancos centrales llegue a las empresas (y en especial, a las PYMES) y a las familias vía canal bancario.

Toda una oportunidad para que las entidades crediticias recuperen su merecido protagonismo y el apoyo de los ciudadanos. Pues los bancos tienen ante sí la oportunidad de convertirse en transmisores de la política monetaria no convencional que no tuvieron en la anterior crisis.

Por Lorena Busto Hurtado, Asociada EFPA.

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