ABONO

Si nos ponemos en el caso más habitual para el común de los mortales, un abono es un ingreso que recibes en tu cuenta bancaria.

En términos de contabilidad, un abono es una anotación en el haber de una cuenta. Una cuenta contable representa cada uno de los elementos del patrimonio de una empresa y recoge su evolución, tanto por aumentos como disminuciones, a lo largo de un periodo de tiempo. Los elementos pueden ser: Mercancías dispuestas para la venta, ordenadores, deudas con los bancos, aportaciones de los socios o propietarios, etc.

La cuenta se representa con una T, en la que el lado izquierdo es el debe y el lado derecho el haber. Los elementos que la forman son: saldo al inicio, aumentos o entradas, disminuciones o salidas y saldo final. Dependiendo del elemento patrimonial que represente, el saldo al inicio estará en el haber (saldo acreedor) y los aumentos serán abonos y las disminuciones serán adeudos en la cuenta, o por el contrario si el saldo al inicio está en el debe (saldo deudor), los aumentos serán adeudos o cargos y las disminuciones abonos en la cuenta.

Por ejemplo, en una cuenta bancaria, en la contabilidad del banco representa una deuda con el cliente por lo que el saldo inicial de la cuenta que lo represente será en el haber (acreedor); los aumentos o ingresos que el cliente tenga en la cuenta serán abonos para el banco; y viceversa, los pagos que haga el cliente contra la cuenta serán disminuciones, adeudos o cargos que se anotarán en el debe.

Si al final del periodo hubiera más cargos que la suma de los abonos y el saldo inicial tendríamos un saldo deudor, es decir, estaríamos en números rojos.

La misma cuenta corriente en la contabilidad del cliente si este fuese una empresa, tendrá los movimientos recogidos al contrario, es decir, los aumentos (cobros) serán cargos o apuntes al debe y las disminuciones (pagos) serán abonos o apuntes al haber.