INFLACIÓN

Es la subida generalizada de los precios de bienes y servicios durante un determinado periodo de tiempo. Normalmente, los bancos centrales intentan que la inflación sea de entre un 2 y un 3% anual.

Este hecho, la inflación, provoca que las personas físicas o jurídicas pierdan poder adquisitivo, puesto que al subir los precios, la cantidad de dinero que se tiene que destinar a la compra de los diversos factores de producción, productos y servicios es mayor, y por tanto el ahorro disminuye y las necesidades de financiación aumentan. La inflación se determina a partir de índices de precios armonizados.

Cuando nos referimos a la población en general utilizamos el índice de precios de consumo (IPC) que es una medida estadística de la evolución de los precios de los bienes y servicios que consume la población residente en viviendas familiares. El conjunto de bienes y servicios, que conforman la cesta de la compra, se obtiene básicamente del consumo de las familias y la importancia de cada uno de ellos en el cálculo del IPC está determinada por dicho consumo.

Otro es el Índice de Precios Industriales (IPRI) que mide la evolución de los precios de los productos industriales fabricados y vendidos en el mercado interior de un país. Esto se hace en el primer paso de su comercialización, es decir, con los precios de venta a salida de fábrica obtenidos por los establecimientos industriales en las transacciones que estos efectúan, excluyendo los gastos de transporte y comercialización y el IVA facturado.

La disminución de precios se denomina deflación y también tiene efectos no deseables, por eso, los bancos centrales deben velar por la estabilidad de precios, manteniendo la inflación en un nivel bajo fijando el tipo de interés o precio del dinero.